Hola, les escribimos este mail para agradecerles por su apoyo en la colecta, por sus útiles donaciones y a los voluntarios por su tiempo y buena voluntad.
Con todo lo colectado, que incluyó mochilas con útiles, ropa y zapatillas nuevas que pudimos comprar gracias a las donaciones, y ropa usada en muy buen estado, juguetes, numerosos víveres, entre otras cosas, se les dio una sopresa a los niños, que la recibieron felices. Esto sirve mucho pues ahora los niños saben que hay un grupo de personas que se preocupan por ellos, y cuentan con materiales para poder estudiar de buena manera, y víveres para que no les falte comida por un tiempo.
Luego de entregarles sus regalos en la mañana, los llevamos con un grupo de voluntarios al coney park, que bondadosamente nos prestó facilitó los juegos, donde jugaron a más no poder, y se divirtieron mucho.
Ya en la tarde los llevamos al KFC, donde comimos y pasamos un buen rato, donde los niños estuvieron muy contentos y divertidos.
Para terminar el día, ya que nunca habian ido al cine, los llevamos a ver el hombre araña, donde concluyeron el día felices y despejados, olvidándose así de los malos momentos de los ultimos días.
Queremos agradecerle a todos los que nos apoyaron, de la manera que fuese, pues gracias a todos se les ha podido sacar una sonrisa a estos niños, y ayudarlos a que puedan tener mas recursos para estudiar y para divertirse como lo que son, niños.
Les recordamos que todos los fines de semana vamos a Manchay a hacer talleres, por si quieren conocer a los niños y al lugar.
Si alguno de ustedes, como ya se de algunos, pudieron colectar víveres o ropa para los niños y no pudieron entregarla, respondan a este mail para coordinar, pues este fin de semana los vamos a visitar, y les podemos entregar sus donaciones.
Les enviamos unas fotos del domingo,
muchas gracias nuevamente
Juan Diego Calisto Aguirre
jueves, 14 de junio de 2007
jueves, 7 de junio de 2007
La Sra. Chela visita Manchay
Domingo 3 de Junio
El team Manchay esta vez con una nueva adquisición, la Sra. Chela, mamá de Patricia. No fue solo para demostrar que cualquiera esta invitado para ir, fue con la intención de dar una mano que siempre es necesaria. Para suerte de los niños dio mucho más que una mano, dono varios pares de zapatos, ayudó con el taller de pintura, hizo trampa al pintar parte del cuadro de su grupo y apadrinó a dos niñas.
El inicio del viaje del mismo punto de partida, con una leve demora pero ganamos una buena conversa antes de salir, también sirvió para comprar algunas cartulinas y temperas para no llegar con las manos vacías. El camino duró más que lo habitual y nuevamente el gringo (sol) nos quiso acompañar en la subida.
Esta vez más de 1 hora tarde pero los que merodeaban la cuna se alborotaron como hormigas y creo que empezaron a salir debajo de las piedras porque en poco tiempo estaban casi todos reunidos. Fue un taller de pintura veloz, no porque estuviéramos enseñando una nueva técnica de pintura, ni porque fomentemos competencias de velocidad, teníamos un horario un poco reducido y aun así queríamos terminar lo que fuimos a hacer.
Mi grupo, compuesto por dos niñas hiperactivas y dos niños hipoactivos acabaron muy rápido. Tuve el desatino de bromear preguntando si habían comido resortes de desayuno (porque no podían quedarse quietos) para recibir la inocente respuesta de "hoy no hemos desayunado"… que hacer? un suspiro y seguir adelante.
A mi lado la Sra. Chela tomando cartas en el asunto. Cierto es que tenia a su cargo dos grupos y también es cierto que con una paciencia que solo una madre puede tener para con sus hijos los controlaba con el tono de voz como si fueran pequeñas marionetas. Pero con tanto niño no pudo resistir hacer una trampita y meter un par de "dedadas" (porque se pinta con el dedo) para apurar el progreso de las obras.
En la última mesa Patty, sentada como una más del grupo, perdida entre los niños que revoloteaban alrededor para apreciar el único dibujo que no tenia la típica escena de el cielo con nubes, cerros, árboles, el río y la casita. Su grupo pintaba un bote en medio del mar. De donde sacaron ese concepto es un misterio ya que viven rodeados de tierra.
Un poco alejado de las pinturas Juan Diego rodeado de un grupo de niños, parecía como si les contara un cuento. En realidad era más un taller psicológico. Conversaba con los niños que acaban de perder a su padre en aquel triste incidente de la semana pasada. Poco después tuvo la idea de llevarlos al cine y a comer a algún lado, no solo porque se lo merecen sino para que no se olviden que a pesar de todo aun siguen siendo niños. La verdad es que lo que les paso, ha sido más que un empujón indeseado a la madurez.
Para variar se nos paso la hora, hay que apurarnos en acabar las pinturas, tomarles las fotos que tanto les gusta. La Sra. Chela que había llevado un pequeño celular de juguete no puede evitar obsequiárselo a una niña que cuidaba a su hermanita pequeña. Le lavaba la cara manchada con un poco de pintura y luego la peinaba tiernamente como si tratara de una muñequita. "Por cuidar a su hermanita" sentencio a la hora que le hizo entrega del celular que la mayoría de niñas quería. Como era de esperarse de aquella escena también se comprometió con ellas dos como madrina.
Acabamos con la repartición de galletas y gaseosa. Para esto último forman obedientemente dos filas, una de hombres y otra de mujeres y se les sirve primero a las mujeres. Quien dice que no se les puede enseñar un poco de orden y respeto mientras se juega con ellos.
Una rápida despedida para iniciar el retorno al paradero de bus. Esta vez nos acompaña una niña que describe su casa como "la del girasol". Luego nos enteramos que era un girasol seco, pero seguramente igual de lindo para ella que cuando estaba vivo. Se queda en el camino y nosotros regresamos, nuevamente, felizmente cansados.
Juan Diego se quedo con los niños que quedaron huérfanos y se fue con ellos hasta su casa con las donaciones de la Sra. Chela.
Así otras pocas horas de nuestras vidas compartidas con ellos... o de ellos compartida con nosotros.
El team Manchay esta vez con una nueva adquisición, la Sra. Chela, mamá de Patricia. No fue solo para demostrar que cualquiera esta invitado para ir, fue con la intención de dar una mano que siempre es necesaria. Para suerte de los niños dio mucho más que una mano, dono varios pares de zapatos, ayudó con el taller de pintura, hizo trampa al pintar parte del cuadro de su grupo y apadrinó a dos niñas.
El inicio del viaje del mismo punto de partida, con una leve demora pero ganamos una buena conversa antes de salir, también sirvió para comprar algunas cartulinas y temperas para no llegar con las manos vacías. El camino duró más que lo habitual y nuevamente el gringo (sol) nos quiso acompañar en la subida.
Esta vez más de 1 hora tarde pero los que merodeaban la cuna se alborotaron como hormigas y creo que empezaron a salir debajo de las piedras porque en poco tiempo estaban casi todos reunidos. Fue un taller de pintura veloz, no porque estuviéramos enseñando una nueva técnica de pintura, ni porque fomentemos competencias de velocidad, teníamos un horario un poco reducido y aun así queríamos terminar lo que fuimos a hacer.
Mi grupo, compuesto por dos niñas hiperactivas y dos niños hipoactivos acabaron muy rápido. Tuve el desatino de bromear preguntando si habían comido resortes de desayuno (porque no podían quedarse quietos) para recibir la inocente respuesta de "hoy no hemos desayunado"… que hacer? un suspiro y seguir adelante.
A mi lado la Sra. Chela tomando cartas en el asunto. Cierto es que tenia a su cargo dos grupos y también es cierto que con una paciencia que solo una madre puede tener para con sus hijos los controlaba con el tono de voz como si fueran pequeñas marionetas. Pero con tanto niño no pudo resistir hacer una trampita y meter un par de "dedadas" (porque se pinta con el dedo) para apurar el progreso de las obras.
En la última mesa Patty, sentada como una más del grupo, perdida entre los niños que revoloteaban alrededor para apreciar el único dibujo que no tenia la típica escena de el cielo con nubes, cerros, árboles, el río y la casita. Su grupo pintaba un bote en medio del mar. De donde sacaron ese concepto es un misterio ya que viven rodeados de tierra.
Un poco alejado de las pinturas Juan Diego rodeado de un grupo de niños, parecía como si les contara un cuento. En realidad era más un taller psicológico. Conversaba con los niños que acaban de perder a su padre en aquel triste incidente de la semana pasada. Poco después tuvo la idea de llevarlos al cine y a comer a algún lado, no solo porque se lo merecen sino para que no se olviden que a pesar de todo aun siguen siendo niños. La verdad es que lo que les paso, ha sido más que un empujón indeseado a la madurez.
Para variar se nos paso la hora, hay que apurarnos en acabar las pinturas, tomarles las fotos que tanto les gusta. La Sra. Chela que había llevado un pequeño celular de juguete no puede evitar obsequiárselo a una niña que cuidaba a su hermanita pequeña. Le lavaba la cara manchada con un poco de pintura y luego la peinaba tiernamente como si tratara de una muñequita. "Por cuidar a su hermanita" sentencio a la hora que le hizo entrega del celular que la mayoría de niñas quería. Como era de esperarse de aquella escena también se comprometió con ellas dos como madrina.
Acabamos con la repartición de galletas y gaseosa. Para esto último forman obedientemente dos filas, una de hombres y otra de mujeres y se les sirve primero a las mujeres. Quien dice que no se les puede enseñar un poco de orden y respeto mientras se juega con ellos.
Una rápida despedida para iniciar el retorno al paradero de bus. Esta vez nos acompaña una niña que describe su casa como "la del girasol". Luego nos enteramos que era un girasol seco, pero seguramente igual de lindo para ella que cuando estaba vivo. Se queda en el camino y nosotros regresamos, nuevamente, felizmente cansados.
Juan Diego se quedo con los niños que quedaron huérfanos y se fue con ellos hasta su casa con las donaciones de la Sra. Chela.
Así otras pocas horas de nuestras vidas compartidas con ellos... o de ellos compartida con nosotros.
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