domingo, 20 de mayo de 2007

Sabdo 19 de Mayo

Los que fueron:
Juan Diego Calisto
Patricia Arboleda
Sebastian Garrido Lecca

Salimos del cruce de la Av. La Molina con Javier Prado en un micro rumbo a Manchay. Era la 1:30 aprox y cargábamos con unas cartulinas y una mochila llena de chupetes... el plan para hoy estaba siendo definido en el trayecto, "taller de pintura". Luego de subir las interminables escaleras de la solidaridad llegamos empapados por que el gringo (el sol) también se había apuntado y era el más entusiasta.

En reconocimiento a nuestra puntualidad habitual, ningún niño estaba a la vista, es que solo habíamos llegado 15 minutos tarde y era muy temprano para ellos. Pero no paso ni 1 minuto para que David sea el primero en llegar corriendo desde lo alto seguido por un par de niñas. Como por arte de magia y como si tuvieran a un vigilante en algún lugar estratégico pendiente de nuestra llegada se corrió la voz como pólvora y lo niños empezaron a desfilar por los caminos de tierra que llevan a la cuna-jardín.

Un grupo de niños llego con una pelota de fútbol y todas las intenciones de entrenar, si entrenar, no querían jugar querían que los entrenen. Así que Juan Diego se los llevó al campo que queda justo por encima de la cuna-jardín mientras que Patty y yo intentábamos poner algún tipo de orden en las mesas para el taller de pintura.

Ellos están casi amaestrados para cada uno tomar su silla y los mas grandes ayudan con las mesas que hay que sacarlas para hacer la actividad al aire libre. Son muy obedientes y facilitan mucho el trabajo, que ni siquiera es trabajo.

Un par de horas de inventar paletas de colores en cuanta tapa plástica mas o menos plana encontremos, pinceles de dedos, mucha paciencia y sobretodo habilidad de estos niños y teníamos 4 cuadros de paisajes. Uno extra con las manos de cada uno de ellos y unas cuantas fotos para el recuerdo. No es una competencia, tampoco hay premio para el mejor, lo que si aprendimos es que es mejor separarlos para una nueva oportunidad en grupos por edad porque inevitablemente los mas grandes son cuidadosos y los pequeños "espontáneamente abstractos".

Regresó el grupo del fútbol para juntos hacer unas rondas del juego de las sillas a ritmo de cajón. Un chupete para cada uno que va perdiendo, el que gana se lleva 2. Al final sobraron 2 chupetes que se los ganaba el primero que saliera al frente a contar un chiste o una adivinanza. Ellos mismos eran el juzgado y si el chiste es malo no le daban el chupete. Obviamente que el elefante que se llamaba maíz fue abucheado y no obtuvo el chupete. Esa es la democracia que rige por acá.

Hora de cerrar el circo, cada uno regresa su silla al interior de la cuna-jardín. Las despedidas que se prolongan lo que dure un beso y abrazo de cada uno de ellos y la caminata de regreso al paradero de bus. Esta vez con una parada extra en una bodega para compartir unos helados con David y su vecina. El no tiene madre y ella no tiene padre, tal vez por eso se llevan tan bien. Como no te va a provocar darles algo más de lo que ya les diste, como no querer desearles siquiera un poquito de la buena vida que te ha tocado vivir a ti.

Como de costumbre a dormir en el camino de regreso esperando que alguno resista hasta el paradero para no pasarlo y es que generalmente acabas así... felizmente cansado.

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